
Vos metálica que hiere
los confines
de mi sombra esquiva.
Constelación sagrada
que se desgarra
en las entrañas
del espejo que me revela.
Fragancia precaria
que acelera el pulso
de mi propio hastío.
Sobre el vacío agobiante
de la nada
se congelan los límites
de tus labios,
mientras dibujo un puente
hacia el eterno olvido.
En el vértice oscuro
de mis propios lamentos
se filtra el recuerdo
de tu huella borrada,
se desgrana la ausencia
que mi piel reclama.
Después de tu adiós
quedó mi calle desierta
reviviendo el espacio,
desgastando el delirio,
reclamando tu imagen
y musitando en sombras.
Frase abierta
como el final incierto
que refleja tu mirada.
Frase muda
que me nombra
sin palabras.
Tiniebla que oscurece
mi vos,
mi risa
y mis mañanas.
Murmullo que se trepa
desde el fondo del abismo
y se detiene al compás
de mis pasos silentes.
Quédate en mi ser,
átate a mi cuerpo.
Explora el contorno
de mi forma entregada.
Que mi vida,
mi piel
y mi poema,
hoy te reclaman.
María Julieta Salusso (2007)