
Mi piel se entrega a tus caricias,
al agitado torrente de pasión,
me encauso en las aguas profundas
donde flotan los deseos prohibidos
y al son del ritmo del amor
danzan tus caderas y las mías.
En el aire que nos circunda
se pierde un susurro inconcluso
que percibo como plegaria
y se mixtura con mi voz.
Me embriaga el sabor
de tus besos ardientes,
me desvanezco en el reflejo
del horizonte de tus ojos.
Luz del alba tu sonrisa,
se enciende mágica y desnuda
como el misterio de un ritual.
Melodiosa voz germina en ti
coronando el silencio vacío
y te arrastro como viento huracanado
por la férvida llanura de mi espalda.
Tus manos deambulan por mi ser
hurgando los resquicios ocultos,
mi húmeda oscuridad latente
te encamina hacia la gloria
y ahí, justo ahí… en ese momento
se caen los pétalos de nuestra flor.
al agitado torrente de pasión,
me encauso en las aguas profundas
donde flotan los deseos prohibidos
y al son del ritmo del amor
danzan tus caderas y las mías.
En el aire que nos circunda
se pierde un susurro inconcluso
que percibo como plegaria
y se mixtura con mi voz.
Me embriaga el sabor
de tus besos ardientes,
me desvanezco en el reflejo
del horizonte de tus ojos.
Luz del alba tu sonrisa,
se enciende mágica y desnuda
como el misterio de un ritual.
Melodiosa voz germina en ti
coronando el silencio vacío
y te arrastro como viento huracanado
por la férvida llanura de mi espalda.
Tus manos deambulan por mi ser
hurgando los resquicios ocultos,
mi húmeda oscuridad latente
te encamina hacia la gloria
y ahí, justo ahí… en ese momento
se caen los pétalos de nuestra flor.
María Julieta Salusso
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