sábado, 7 de junio de 2008

No te detengas

El revés de la textura de tu sonrisa
denuncia la huella
que el tiempo dejó en tu rostro.

Tus ojos capturaron
un manojo de amaneceres
que sirvieron de alimento
para el alma hambrienta.

Las ventanas de la vida se abrieron,
y permitieron el protagonismo
de tu endemoniada danza
sobre el escenario de la vida
del mundo que te hospeda.

El pasar de los años
esculpió tu cuerpo a su antojo,
lo meció en las aguas
del eterno transitar
y cómplice de la gravedad traicionera
dirigió tu integridad carnal
hacia el suelo que te sostiene.

No detengas tu andar, no te detengas;
rasguña las riquezas para tu espíritu
de las entrañas del futuro que te aguarda.

María Julieta Salusso

2 comentarios:

HOMERO dijo...

Bello poema María Julieta. Esa sensación tan agradable que te da la presencia y el contacto con el ser amado o deseado. He actualizado en todos mis blogs. Extraño tu visita. Un beso y hasta pronto. H.

Almacero dijo...

Me encantó este poema. Muy fresco, original; cargado con bastante fuerza. Sobresale entre los otros post.